MADRID, ABRIL 2008
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. Es la "Buena Nueva" que resuena con alegría y gozo desbordantes en la liturgia de estos días pascuales. Y es también invitación reiterada a "ver" y a creer en el Resucitado, a reconocerlo vivo y presente entre nosotros; invitación a resucitar con Él. La vida y la luz de Cristo, simbolizadas en la cruz y el cirio pascual que presiden las celebraciones, han abierto y abren un horizonte nuevo y esperanzador en la vida de los hombres. Los Evangelios, especialmente el relato de la aparición de Jesús a los discípulos de Emaús, lo ponen de manifiesto. Como a aquellos discípulos, Jesús sale a nuestro encuentro, camina con nosotros, nos explica las Escrituras, viene a nuestra casa y parte para nosotros el pan de la eucaristía, nos devuelve la esperanza, hace arder nuestros corazones en el fuego de la caridad y nos empuja a buscar a los hermanos para anunciarles su presencia viva y vivificante entre nosotros. Como a aquellos discípulos se nos pide llevar la luz y la vida del Resucitado por doquier, contagiar la alegría de haberle experimentado en la Palabra y en la Eucaristía, demostrar su fortaleza en las adversidades de la vida y testificar su amor en todas nuestras obras; se nos pide vivir en la lógica de la Pascua.En estos meses, tenemos también la tarea de preparar el próximo capitulo provincial: juntos hemos de diseñar el proyecto de provincia que queremos y que Dios quiere. El Informe sobre el estado de la provincia y el material aportado por la comisión precapitular ayudarán a la reflexión personal y comunitaria, y propiciarán la participación de todos los hermanos. Con la oración y con nuestras sugerencias haremos que el capitulo sea un instrumento de renovación personal y comunitaria en manos del Espíritu, que nos ayude hoy a vivir unánimes, a fortalecer la vida fraterna y a servir con entrega y fidelidad a la Iglesia donde realmente requiere nuestra presencia.El tiempo Pascual nos compromete en la promoción de las vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio, más en este año proclamado vocacional para nosotros. Las celebraciones litúrgicas del Buen Pastor, la Ascensión, Pentecostés y Corpus Christi, y las fiestas agustinianas de la conversión de san Agustín, la Virgen del Buen Consejo, beata María de san José y santa Rita nos dan la oportunidad de orar por las vocaciones y de proponer a los jóvenes un seguimiento más radical de Jesús. Es urgente hacerles ver que Jesús necesita de ellos, que los llama para estar con Él, que quiere que compartan en comunidad de hermanos su vida y su misión.Cantemos el Aleluya mientras recorremos el camino de la Pascua, mientras hacemos el camino de la vida. Cantemos con el corazón y con nuestras buenas obras, sin salirnos del Camino, sin volver atrás, sin detenernos. Cantemos y caminemos, aun en medio de las preocupaciones; el canto nos dará el solaz y la esperanza que precisamos para llegar a la Patria.Feliz Pascua a todos.
P. José Ramón Pérez provincial@recoleto.org
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